Grupo

Además de esto, necesita saber más al respecto.

El Método Ramain coloca inmediatamente a la persona frente a sí mismo, pero dentro de un grupo. La distancia que naturalmente se establece entre el facilitador y el participante obliga a este último a hacerse cargo de sí mismo y, en consecuencia, promueve su desarrollo personal.

  • El marco que ofrece el grupo: el individuo tiene un margen de maniobra que le pertenece y que debe manejar teniendo en cuenta a los demás miembros del grupo.

  • Mejora de la calidad de la escucha: la instrucción ofrece un marco en el que todos descubren su propia libertad de acción. El facilitador evita reformularlo. Los participantes se sorprenden al principio, pero aprenden a escuchar muy rápidamente. Se crea de forma espontánea un clima de atención colectiva y las intervenciones vinculadas a la disciplina son cada vez menos necesarias. Todo el mundo se va dando cuenta de que cuando escucha, es capaz de oír lo que se le pide y, por tanto, comprende al menos parte de lo que tiene que hacer.

  • Enfrentamiento con los demás: En un primer momento aparecen reacciones de rechazo o miedo, percibiéndose el otro como un rival emocional. La “distancia” que el facilitador establece con el grupo le permite aceptar las cosas como vienen y no prejuzgar lo que debería, puede o pasará. Así, cada participante está llamado a compartir este momento con los demás.

Los enfrentamientos que inevitablemente surgen del trabajo en grupo permiten el establecimiento de relaciones muy diversas que cada persona vive y asume personalmente. Poco a poco, se escuchan diferencias de opinión, lo que lleva a una mejor aceptación de los demás.

  • Colaboración con los miembros del grupo: Reconocer y aceptar al otro, acercarse a ellos, hacerles preguntas, pedirles consejos a menudo es difícil. En lugar de dirigirnos a alguien para pedir ayuda, es espontáneamente al facilitador a quien acudimos. En Ramain, este último refiere al participante al grupo y lo que está sucediendo allí; las intervenciones que el facilitador hace a uno pueden ser útiles para otros. En un momento u otro, cada miembro del grupo encuentra que puede ser escuchado por los presentes y que lo que dice se tiene en cuenta.

  • Aprender una reflexión personal: la disponibilidad del facilitador se comparte entre todos los participantes. Por tanto, estamos muy lejos del apoyo individualizado y de la presencia constante (tranquilizadora pero sofocante) del facilitador. Esto le permite animar a todos a reflexionar sobre lo que se le ha pedido y orientar su investigación él mismo dándose los medios para encontrar un camino propio.

  • Enfrentamiento con la frustración: este enfrentamiento es fundamental para la evolución de la persona y este aspecto solo puede existir a través del grupo. Los participantes, que a menudo se han visto privados, pueden reaccionar inicialmente con mucha fuerza ante cualquier restricción. Una dificultad o un rechazo frente a una tarea, expresada frente a los demás, con un significado completamente diferente en las consecuencias que engendra y que luego deben asumirse: molestia, estímulo, aprobación, desaprobación, ofrecimiento de ayuda, etc. otros participantes.

La falta de aliento personal del facilitador es una gran frustración hasta que los participantes se dan cuenta de que están trabajando para ellos mismos. Asimilada esta noción, podemos hablar entonces de una gran hacia la autonomía y el autocuidado. Un ejercicio inconcluso es para todos una nueva experiencia que hay que aprender a asumir.

  • La posibilidad de que el participante tenga que ir a trabajar solo cuando se sienta listo: el facilitador le da a todos el derecho a encontrar su propio camino que les permita comenzar el trabajo. Entonces, es posible que el participante se refiera a los demás, ya sea haciéndoles preguntas o observando cómo uno u otro aborda la tarea. Todos progresarán a su propio ritmo.

  • La posibilidad que se le ofrece al participante de corregir su propio trabajo: cada uno aprende a tener en cuenta lo dicho por el facilitador o por un participante y así estar atento a lo que ocurre dentro del grupo. Su propio error puede ser visto y comentado por otros. No penaliza, al contrario, es instrumento de evolución.

  • Aprender de una evaluación personal: conviene insistir en que en Ramain el facilitador no interviene en el trabajo de un participante y, por tanto, no hace correcciones. Este cuidado se deja a todos. Una vez más, lo que se dice o sucede dentro del grupo permite al individuo situarse en relación con los demás, para comprender mejor sus posibilidades y límites personales. Este enfoque también es parte de un proceso de evolución.

  • El desarrollo de la capacidad de tomar decisiones personales: muy a menudo, la dificultad de tomar decisiones personales está presente en el individuo. Es muy común que se refiera a la persona con “derecho a saber” cuya aprobación se espera (con lo que eso implica desde un punto de vista emocional). En Ramain, todos tienen la oportunidad de correr riesgos, de tomar decisiones personales con las consecuencias que esto conlleva. Nuevamente, el grupo es importante porque resalta las diferencias individuales y, por lo tanto, crea la duda que se debe enfrentar.

  • Vive tu afectividad: Cualquier enfrentamiento con los demás despierta emociones que debes aprender a manejar.

  • Aprenda a vivir de otra manera que no sea con el ejemplo que se muestra: generalmente, pensamos que es haciendo que el individuo repita cosas que las adquirirá. En Ramain, la presencia del grupo permitirá una nueva apertura a otras referencias.

  • Trabajo de atención global: esté atento simultáneamente a su propia tarea, a lo que está sucediendo en el grupo, a las actividades del facilitador y al entorno.

El Método Ramain ofrece un enfoque original que permite al individuo existir gracias a la posibilidad que se le ofrece de enfrentarse a los demás aprendiendo a respetarlos y, en un segundo paso, beneficiarse de los intercambios que aprende a establecer con ellos. Reconocido desde el principio como una persona plena, se convierte en actor y artífice de su futuro. Su pertenencia consciente al grupo (ya sea familiar, escolar, profesional o social) es fundamental para permitirle encontrar su propia identidad.

Al ofrecer actividades grupales, el Ramain permite que todos evolucionen en un contexto realista y exigente. Este método no pone límite a ninguna posible evolución, respeta sus diferencias y ritmos individuales.

El método Ramain ofrece a las personas la oportunidad de mejorar su calidad de vida desarrollando:

  • la percepción que tiene de sí misma

  • su capacidad para tomar decisiones personales y dar su opinión

  • capacidad para comprender y adaptarse a las exigencias del trabajo

  • su autonomía personal, social y profesional.

Extracto de “Individualización y trabajo en grupo” - René Milliquet

Texto publicado en "LA METHODE RAMAIN - Un enfoque para establecer relaciones",

Trabajo colectivo publicado bajo la dirección y responsabilidad científica de Germain FAJARDO

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