Paradoja

Además de esto, necesitará saber más al respecto.

LA IMAGEN DEL ENTRENAMIENTO EN EL RAMAIN

Además de esto, necesitará saber más al respecto.

Muy a menudo, los compañeros de trabajo o los directores educativos hacen la pregunta: ¿Qué hizo en la formación de Ramain? o ¿Fue interesante esta pasantía? Siempre es difícil contestar preguntas que no sean tópicos como: Sí, fue muy enriquecedor… No perdí el tiempo… Cambia de lo que solemos ofrecer.


Es por eso que intentaré explicar lo que sucede en el entrenamiento de Ramain desde el punto de vista del alumno.


En primer lugar, digamos que el participante de un seminario está confundido por el nuevo cuestionamiento del que es objeto. Llega a la formación con una imagen de ella, es decir aprender a través de alguien que se va, aporta conocimientos, saber hacer. Muy a menudo tomará notas sin darse el tiempo necesario para comprender por qué este conocimiento es necesario y cómo le permite tener un control sobre el mundo que lo rodea, en otras palabras, comprender este mundo.


Aprender es a menudo sinónimo de almacenar conocimientos que usaremos más tarde o nunca. Es cierto que a veces, la forma de trabajar es más agradable para algunos (el famoso trabajo de subgrupos), pero la sustancia sigue siendo la misma, se trata de dominar un conocimiento al final de una secuencia de entrenamiento.


El objeto de aprendizaje puede convertirse así en algo repulsivo, mientras que a priori no había nada que sugiriera tal rechazo. El conocimiento que debería haber despertado la curiosidad del aprendiz se convierte en fuente de aburrimiento, conflicto, incomprensión y dificultades insuperables. Los profesores utilizarán estas mismas dificultades para emitir juicios de valor sobre el alumno sin intentar responder a la pregunta: ¿Por qué este o aquel alumno no quiere o evita esta o aquella asignatura?


En el entrenamiento de Ramain, por el contrario, el alumno debe hacer, pero no se espera que realice el trabajo de acuerdo con un proceso predeterminado. Sin embargo, no puede hacer cualquier cosa porque las reglas del juego están claramente definidas.


El que está hecho de hábitos se enfrenta a problemas reales. A veces duda de sí mismo, de su capacidad de superación; pensó que sabía, ya no sabe. ¿Se rendirá? ¿O esta duda estimulará el cuestionamiento interno? Debe salir de la falsa obviedad de sus hábitos y considerar otras posibilidades en las que nunca hubiera pensado. Está sufriendo tensiones internas, ¿se dejará dominar por el miedo que lo invade? Tiene que afrontar problemas dolorosos, no se trata de superarse a sí mismo sino de superar dudas, de intentar lo que cree que es la solución al problema planteado.

Relaja su atención y de repente se da cuenta de que se está alejando, todo se pone en tela de juicio, lo que había pensado que tenía éxito es el error y se convierte en un espejo que le devuelve la imagen del 'error'. Error que le gustaría ver desaparecer. Sí, pero no se trataba de triunfar sino de aprender y ahí el error toma la forma de una observación que permite reflexionar sobre las causas, volver si es posible a la fuente y plantearse otro hacer que suscite otras interrogantes sobre sí mismo.


De ejercicio en ejercicio, de descanso en descanso, aprenden a estar más atentos a sí mismos, a la percepción de formas y movimientos, al verdadero significado de las palabras en un contexto particular. Digámoslo sin ambigüedad: aprende a aprender.


En la intersección de las progresiones de los ejercicios de Ramain encuentra el suyo, el que más le conviene y sobre el que puede tener control. No olvidemos que trabaja en grupo y en medio de un grupo. Sin embargo, este aspecto de la formación es también fuente de interrogantes para el aprendiz que debe encontrar su lugar en él siendo él mismo, es el aprendizaje de que el grupo solo existe si hay personas responsables.


Esta primera observación sobre la imagen del entrenamiento en el proceso de Ramain debe llevar al aprendiz a considerar la importancia del desarrollo de las capacidades cognitivas provocadas por los ejercicios tal como se construyen y proponen, es decir, que solicitan, tanto en forma como en sustancia. . El tiempo tal como se trabaja en el proceso de Ramain es a veces un objeto de estudio, a veces un medio de evaluación, punto de referencia y tema de reflexión al mismo tiempo. Esto nuevamente muestra la complejidad de una situación. Me detengo por el momento en estas pocas reflexiones, dejando la puerta abierta a otras cuestiones, lo que favorece, en mi opinión, la evolución del individuo en su proyecto formativo.

Hubert BIAUT

Marsella, 1987